Bajen las armas que aquí solo hay pibes comiendo

Querido e inolvidable Pocho: guardo recuerdos de tu bondad por el otro, la dulzura en tus charlas, el saludo y la mano extendida de apretada simple y sincera , el compartir el pan con tus queridos pibes del barrio del cual compartiste vida , tu camiseta del glorioso Newell’s Old Boys de Rosario; toda tu siembra seguirá viva y si, realmente eres un ángel, un fuerte abrazo desde donde estés, el universo es infinito en algún lugar seguramente estarás mateando y preguntándote el porqué de esas balas que siguen matando con total impunidad, que nadie las quiere parar y las siguen cargando sin importarles la vida del otro. “Mano asesina, arma asesina del estado”
Un Gran tipo fuiste, Pocho. Estuvimos compartiendo en 1999 en General Roca (Rio Negro) en un Seminario en donde recuerdo como les cocinabas a los jóvenes que llevaste mientras compartías charlas, música, anécdotas y ese clima solidario que estaba siempre presente en tu andar. Esa forma de explicar cosas que tenías donde me contabas toda la construcción junto al Padre Montaldo allá en el barrio Ludueña y la mirada social del mismo.
A fines de ese año en tiempos de cambio de gobierno, donde el descontento marcaba una tendencia al triunfo del nuevo signo político LA ALIANZA (el verdugo de Pocho y tantas víctimas de la represión), en cada movida o encuentro él estaba presente como nos pasa con muchos luchadores de hoy. Compartimos el grito de los excluidos en Plaza San Martín en Rosario junto a Rubén Naranjo (inolvidable militante comprometido por los DDHH y tantos otros).
Recuerdo como si fuera hoy el encuentro casual que tuve con él frente al ex CINE VILLAGE (hoy Cinépolis Rosario) parado con su bici. Charlamos un buen rato pero andaba con poco tiempo (se iba para el trabajo) pero igual me acompañó para que conozca y charle con el padre Montaldo. Ese beso y mano y el “chau Moreno” seguirá siempre presente en mi memoria…
Pocho se convirtió en el ángel de la bicicleta y la impunidad en rey. Pasaron 20 años de tu asesinato y la política de estos gobiernos que junto a la Justicia son cómplices de la violencia institucional impune. Siguen planteando represión como solución a la exclusión que sigue matando generaciones en vida; que la memoria sirva para que la búsqueda política sea distribuir las posibilidades para incluir y no policías con armas para control social (que siguen repitiendo esta triste historia marcando un profundo dolor colectivo).

 

Ruben Eduardo Kelo Moreno

El Impreso del Oeste 16 de diciembre junto a la edición de La Capital

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