Cañada de Gómez - Santa Fe

 

 

 

 

 

 

DOCUMENTO DEL 24 .03.18

Como todos los 24 de marzo nos reunimos para conmemorar el día de la memoria, por la verdad y por la justicia. A intentar reflexionar, y convidar a que esta reflexión sea colectiva.

11.04.18


Como todos los años nos preguntamos que decir. Hay cosas que se repiten lamentable y continuamente y hay cosas nuevas. Desde hace años hablamos haciendo hincapié en que la dictadura fue cívico- militar. Lo novedoso hoy, es que aquellos sectores concentradores de poder económico están nuevamente en el gobierno, pero esta vez como políticos que ganaron elecciones por la suma de votos.

¿Esto quiere decir que perdimos?

¿Esto quiere decir que, finalmente, el chancho es capaz de votar a quien lo carnea?

¿Esto quiere decir que, sencillamente, son más los que creen que el negocio justifica cualquier muerte?

Queremos pensar que no.

No podemos negar la realidad, pero necesitamos hacer un esfuerzo por entenderla.

Creemos que, efectivamente, estos sectores están cosechando lo que sembraron con sangre y muerte en los 70. Y cultivaron en los más de treinta años de esta democracia que supimos conseguir. Se empeñaron en hacer de la política una mala palabra, en fomentar la meritocracia y vender que se salvan solo los que ganan. En proclamar al negocio como el motor de la historia.

Claro que la historia no es lineal, está echa de marchas y contra marchas. La expresión, más o menos vehemente, de los conflictos de clase es lo que mueve el amperímetro. Y, o bien permite la bajada de crudas políticas neoliberales, o en picos de actividad, empuja hacia medidas más populares. Pero los grandes problemas del actual gobierno siguen siendo los mismos que persisten desde los 70(por lo menos) y ninguno de los que han estado en el poder han podido, sabido ó querido solucionarlos.

Hace unos días pasaron bicicleteando 1600 km los compañeros de la asamblea de Jáchal, buscando que en la capital se enteren de que hace tres años tienen montada una carpa para defender el agua de todos. La minera Barrik gold, desde el 2003 explota (literalmente) las montañas donde nacen los ríos, violando las leyes con su ubicación y contaminando las aguas con sus derrames asesinos. Es una de las caras del mismo extractivismo que acá, en la pampa húmeda, produce a contra natura, granos, concentración y enfermedad, como lo viene denunciando la campaña “paren de fumigarnos” desde hace años.

Aunque con la necesidad de una articulación más eficiente, las resistencias están. Por más que la manipulación de los medios la niegue. O como en el caso del 8M o las movilizaciones docentes, donde la masividad les impide ocultarlas, las muestren a su modo, para el desprestigio y la espectacularización del hecho político.

El problema de la seguridad no tiene nada que ver con la perdida de garantías. Todo lo contrario, garantizar los derechos humanos básicos es más seguridad. Hoy muchos compañeros sienten en sus cuerpos el estigma de ser distintos, de que los consideren sospechosos o los señalen como amenazas. Nuestro presidente, con un gesto actuado, corona como héroe a un policía que mata a una persona y hace justicia por mano propia. La ministra de justicia reivindica el balazo en la espalda a un chico de once años. Este es el mensaje descarado, actúen que serán protegidos. Los grandes medios desinforman y mucha gente repite. No negamos la violencia, que existe y es cruel, pero ya está probado que no se detiene con más muertes. Necesitamos justicia, derechos, igualdad, comprensión, amor.

Por otro lado, todavía somos incapaces de construir otra cosa y aún estamos lejos de contar con una alternativa política que realmente de vuelta la tortilla, cambie el paradigma, ponga las cosas patas para arriba. Que no tenga todas las soluciones, que se pregunte, que escuche.

Por eso invitamos a reconstruir las redes sociales, a valorizar las relaciones humanas, a defender y habitar los espacios públicos donde es posible el encuentro, a discutir, discutir mucho, apasionadamente. Pero sin fanatismos, sin agresión, con respeto, reconociendo al otro y reconociéndonos en el otro.