Cañada de Gómez - Santa Fe

 

 

 

 

 

 

SANTIAGO

Desde la Asociación de Derechos Humanos de Cañada de Gómez, a más de tres meses de la desaparición y muerte de Santiago Maldonado, movilizados por el reclamo de justicia, queremos hacer algunas consideraciones:

23.11.17


Desde la Asociación de Derechos Humanos de Cañada de Gómez, a tres meses de la desaparición y muerte de Santiago Maldonado, movilizados por el reclamo de justicia, queremos hacer algunas consideraciones:
Santiago Maldonado, como otras personas, estaba en ese lugar por ser solidario con el reclamo de una de las comunidades de los compañeros mapuches. Estaban cortando la ruta por un conflicto por el territorio que habitan. La respuesta del estado fue mandar a la gendar
mería. Y la gendarmería resuelve los conflictos como sabe, reprimiendo. 
Esta fórmula se repite constantemente en lugares y momentos diferentes. No son, ni una práctica, ni un hecho aislado.
El mismo estado y los grandes medios de comunicación, la complementan, con investigaciones, por lo menos, confusas y operativos de prensa basados, en su mayoría, en noticias falsas que intentan desprestigiar a las víctimas para hacerlas culpables y justificar, en parte, su destino.
Vemos con tristeza, una buena parte de nuestro pueblo que piensa que a ellos nunca les va a pasar. Incapaces de ponerse en el lugar del otro, de la familia que no sabe de su hijo o que se lo devuelven muerto, después de haberlo velado con el maltrato insensible. Cuando se abona la confusión, es necesario manejarse con cuidado, con respeto, no se debería colaborar en masificar mensajes violentos, que encima, al otro día se desmienten.
Más allá de la profundidad del río, del acuchillado, del camionero, del tiempo del cadáver, de la ausencia de golpes, de las ramas, de no saber nadar. Más allá del muerto. 
Hay un estado que crea las condiciones que generan los conflictos, que es incapaz de resolverlo, que reprime y que no quiere asumir sus responsabilidades en cada uno de estos actos.
Ante los abusos de poder del estado, el pueblo movilizado a mostrado ser el único capaz de defenderse así mismo. Y, al mismo tiempo, nos preguntamos por qué después de tantos años de democracia tenemos que estar atentos y seguir saliendo a la calle para que no nos impongan la historia de los “vencedores”. 
Más allá de la respuesta, nos seguirá encontrando en el pedido de justicia, cada vez que el estado, en lugar de garantizar nuestros derechos, procure que éste no llegue, se demore o le saquen la venda.